Letibell Mullings & Melissa Valor
El Esperanto: Alternativa dentro del proceso de globalización
cultural.
(Capítulo 3; Sección 3.3.2.2.1, pp. 259-266)
Trabajo de Licenciatura para optar al título de
Licenciada
en Comunicación Social de la Universidad
Central de Venezuela. Septiembre, 1998.
La voz del Esperanto llegó a nuestro continente casi inmediatamente
después de su creación, tal como lo evidencia el "Adresaro"
de 1889
en que el Dr. Zamenhof incluía a cuatro esperantistas radicados
en los Estados Unidos de América. Posteriormente, en el "Adresaro"
XVII,
que presenta a los esperantistas inscritos desde octubre de 1895 a
enero de 1897, ya se incluye a un adepto de la localidad de Porto
Alegre de Brasil; mientras que coetáneamente el Sr. Franco Anselmo
Morín, de nacionalidad francesa, introducía el Esperanto
en México.
En el ámbito venezolano el movimiento esperantista llega con
las luces del inicio del siglo y se desarrolla a lo largo de los años
hasta
nuestros días, de acuerdo a tres etapas señaladas por
el profesor Floreal Gabaldá. Estas etapas son las siguientes:
Época Pionera
Los primeros pasos del Esperanto en Venezuela se dieron en la ciudad
de Porlamar, isla de Margarita, con el nacimiento del grupo
"Esperanta Progreso" en 1904. Este grupo de Esperanto fue fundado por
el Sr. Otto Messerl, quien durante el año 1906 divulgaría
sus
conocimientos sobre el Esperanto a través de una columna publicada
en el periódico "Dominical", de circulación caraqueña.
Para 1908 la actividad esperantista caraqueña es defendida por
el Sr. Henrique Chamer, quien continúa la actividad periodística
en la
divulgación y defensa del Esperanto por medio del periódico
"El Constitucional"
La región andina se integra al movimiento esperantista con la
fundación de la "Táchira Esperanto Societo", efectuada el
7 de febrero de
1910. En este grupo se concebiría el primer periódico
esperantista venezolano, el "Anda Lumo" o "Luz Andina", cuyo primer número
se
publicaría el 1º de abril del mismo año de la fundación
de la sociedad.
La isla de Margarita se hace escenario de un nuevo evento esperantista
en 1911, cuando los hermanos Eleuterio y Miguel Rosario
Campos crean el grupo "Amatoroj de Esperanto", promoviendo la difusión
de la lengua internacional con actividades realizadas en el seno
del mismo, así como por medio del periódico "El Sol".
Un año después, en la ciudad de Maturín, Benito Lozada
A., con una docena de
amigos entusiastas, funda la "Asociación Venezolana de Esperanto".
La actividad de esta célula esperantista se prolongaría en
esta
ciudad hasta principios de los años 30, cuando mudaría
su sede a Caracas.
La primera etapa del movimiento esperantista en Venezuela vio nacer
una segunda publicación periódica, el "Verda Stelo" que sería
publicada por primera vez en el mes de julio de 1912 en Caracas, bajo
la dirección de Andrés J. Vigas. Diversos personajes notables
del
movimiento esperantista venezolano colaboraron en el devenir del "Verda
Stelo", tales como los Sres. Eduardo Calcaño y J. Álvarez
Pérez, este último delegado, para ese entonces, ante
la UEA y quien dedicaría algunos de sus escritos a Paulina Ovalles,
la primera mujer
esperantista en nuestro país.
Época Intermedia
Las informaciones sobre los años que sucedieron a la denominada
época pionera son inciertas, según expresa Alfredo Portillo
en la
siguiente afirmación: "En los sucesivos años perdemos
el rastro del Esperanto en Venezuela. Lo retomamos gracias a los datos
suministrados por la Biblioteca del Internationales Esperanto Museum
de Viena, quienes nos ubican en la década que va de 1923 a 1933,
años en los que destacan los nombres de J. Álvarez Pérez
y Karl Fritsching como activistas del Esperanto en nuestro país".
En la década de los 40, la Asociación Venezolana de Esperanto
continúa sus actividades en Caracas, bajo la iniciativa del Maestro
Benito
Lozada. En esta época la Asociación cuenta con nuevos
adeptos, llegados de Europa por los sucesos bélicos de las Guerras
Mundiales,
quienes participan en el afianzamiento y expansión de la lengua;
entre ellos se cuentan Alberto Solarz, Juan Bachrich y José Nebral
Val.
Igualmente, el movimiento contón con la participación
de figiras de la vida nacional como el Prof. Antonio Lauro, el Dr. Walter
Dupuy, el
Maestro Vicente Emilio Sojo y los Sres. Lino Moulines, A. Díaz
Chapartegui y Manuel Certad Paredes, entre otros.
La época intermedia del movimiento esperantista en Venezuela
representa un significativo período de divulgación en el
que se dictan
cursos sobre el idioma en diferentes localidades nacionales. De igual
manera, el Prof. Bachrich meniona que "a finales de los 50 y en los
primeros de la década de los 60, el Prof. Lauro divulgó
programas semanales por la Radiodifusora Nacional y el Canal 5, o sea,
la
Televisora Nacional, y el Sr. Lino Moulines publica durante varios
años una rúbrica nacional sobre el Idioma Internacional en
"El Universal".
Época Moderna
Luego de atravesar cierta fase de inactividad, en la década del
70 se reactiva el movimiento esperantista a través de la gestión
en
Caracas del Prof. J. E. Bachrich, ex delegado de la UEA en Valencia,
Lino Moulines y Octavio de Diego. De esta manera, el 28 de
noviembre de 1972 se elige la primera Junta Directiva de esta época
y tres años más tarde, el 7 de septiembre de 1975, la Asociación
Venezolana de Esperanto sería registrada oficialmente. En este
período la Asociación contaría con un medio de divulgación
propio, la
"Venezuela Stelo", cuyo primer número se publica en julio de
1973. Esta gaceta se sigue editando en la actualidad con una frecuencia
de
tres veces por año, contando con una "circulación mundial
en medios esperantistas y cuyo propósito es divulgar la cultura
venezolana
internacionalmente". En el año 1980, la acción emprendida
por los doctores Esteban Emilio y Jorge Mosonyi, quienes forman parte de
la
comunidad esperantista desde el año de 1973, da un impulso al
movimiento esperantista al poner a disposición de la organización
una
sede en el piso 9 del Centro Comercial Los Chaguaramos, donde a la
vez funcionaría la Biblioteca "Benito Lozada Azócar" dotada
de
material bibliográfico tanto referido al Esperanto como en esta
lengua. La donación del salón como centro de documentación
y sede
esperantista se prolongó hasta 1986.
En 1982, del 10 al 12 de diciembre, se realiza en Caracas el "Primer
Encuentro Esperantista Venezolano", que se lleva a cabo
actualmente con una periodicidad bienal.
Entre diversos logros, la inserción venezolana en el movimiento
esperantista ha permitido la divulgación de nuestra literatura en
la lengua
de Zamenhof. Uno de los principales motores de esta acción es
el traductor, escritor, crítico literario, lexicógrafo y
ex miembro de la
Academia de Esperanto, Prof. Fernando de Diego, quien es considerado
como la máxima autoridad del Esperanto en España. El Prof.
de
Diego publica en 1975 la traducción al Esperanto de la obra
de Rómulo Gallegos "Doña Bárbara", que se suma a su
extensa lista de
autores que abarca autores como Andrés Bello ("Kanto al la Agrikulturo
de la Tropika Zono"), Machado, García Lorca, Neruda, Cervantes,
Valle Inclán, Pío Baroja, García Márquez,
Hemingway, Stevenson, London, Maupassant, Balzac. Trabajador constante
en pro de la obra
esperantista, el Prof. de Diego se ocupa actualmente de un Diccionario
Español-Esperanto, muy próximo a ser publicado.